Guía práctica · Archivos
Cómo preparar un archivo para imprenta
Un archivo mal preparado es la causa más frecuente de bordes blancos, textos cortados y colores que no se parecen a lo que mostraba la pantalla. Esta guía recorre paso a paso lo que conviene revisar antes de cerrar un arte final: medida, sangrado, color, resolución, tipografías y exportación del PDF.
Lectura aproximada · 8 min
Empieza por el tamaño final
Diseña siempre sobre la medida real del producto terminado. Si la pieza mide 85 × 55 mm, el documento debe medir 85 × 55 mm más el sangrado, no un A4 con la pieza centrada. Trabajar a medida real evita reescalados posteriores, que son la vía más rápida para perder nitidez y descuadrar márgenes.
En gran formato, como lonas o vinilos de varios metros, es habitual trabajar a escala (1:2, 1:10) para que el programa maneje el archivo con soltura. En ese caso, indica la escala con claridad y recuerda que la resolución de las imágenes se calcula sobre el tamaño final, no sobre el documento reducido.
Si el trabajo lleva pliegues, troquel, taladros o zonas sin impresión, pide la plantilla técnica antes de empezar. Montar el diseño sobre la plantilla desde el primer día evita recolocarlo todo al final, cuando cada ajuste arrastra a los demás.
- Documento a la medida final del producto, o a escala declarada en gran formato
- Orientación confirmada y caras delantera y trasera bien identificadas
- Plantilla técnica aplicada en trabajos con troquel, pliegues o formas especiales
- Nada de ampliar un diseño pequeño al final del proceso
Sangrado y margen de seguridad: por qué existen
El corte de una guillotina tiene una tolerancia de fracciones de milímetro, y el papel puede moverse ligeramente entre pliegos. El sangrado existe para absorber esa tolerancia: prolonga fondos, imágenes y colores al menos 3 mm más allá de la línea de corte, de modo que un pequeño desvío nunca deje un filo blanco.
El margen de seguridad trabaja en la dirección contraria: mantiene textos, logotipos y elementos importantes entre 3 y 5 mm hacia dentro de la línea de corte. En productos encuadernados o con pliegues, la zona próxima al lomo o a la hendidura también cuenta como área delicada.
Un error clásico es el marco fino que rodea toda la pieza: cualquier variación mínima del corte lo deja visiblemente descentrado. Si el diseño necesita un borde, hazlo generoso o asume que puede no quedar perfectamente simétrico.
- Sangrado de 3 mm como referencia general en papelería; los formatos grandes pueden pedir más
- Textos y logotipos a 3-5 mm del corte, como mínimo
- Evita marcos y filetes finos pegados al borde de la pieza
Color: de la luz de la pantalla a la tinta sobre papel
La pantalla construye el color con luz (RGB) y la imprenta con tintas (CMYK). El espacio RGB abarca colores que las tintas no alcanzan, sobre todo verdes intensos, azules eléctricos y naranjas saturados. Si envías un archivo RGB, la conversión ocurrirá igualmente, pero sin tu control; convertir a CMYK durante el diseño te permite ver qué colores se apagan y corregirlos a tiempo.
Los negros merecen atención propia. Para textos y líneas finas, usa negro 100 % (0/0/0/100): se imprime con una sola tinta y evita problemas de registro. Para fondos amplios, un negro enriquecido con soporte de otras tintas da más profundidad; el valor concreto depende del sistema y del papel, así que conviene consultarlo si el fondo negro es protagonista.
Si tu marca depende de un tono exacto, defínelo como tinta plana o con una referencia acordada, e indícalo al enviar el trabajo. No juzgues colores críticos solo en pantalla: cada monitor los muestra a su manera, especialmente si no está calibrado.
- Documento y elementos gráficos en CMYK para impresión
- Texto negro en 100 % negro, no en negro compuesto de cuatro tintas
- Colores de marca definidos con una referencia clara, no a ojo en pantalla
Resolución: nitidez según la distancia de lectura
Los 300 ppp son la referencia en piezas que se miran de cerca: tarjetas, folletos, catálogos. Pero la resolución necesaria depende de la distancia de lectura: un roll-up que se ve a uno o dos metros funciona bien en torno a 150 ppp, y una lona de fachada que se lee a diez metros puede bajar de 100 ppp sin que el ojo lo perciba.
Lo que importa es la resolución efectiva: la que tiene la imagen una vez colocada a su tamaño final. Una fotografía de 300 ppp ampliada al doble queda en 150 ppp reales. Y aumentar los píxeles por software no recupera detalle: solo agranda y difumina la información existente.
Desconfía de las imágenes descargadas de webs o redes sociales: suelen estar a 72 ppp y comprimidas, suficientes para pantalla e insuficientes para casi cualquier impreso. Los logotipos, siempre que exista el original, en vector: escalan sin pérdida a cualquier tamaño.
- 300 ppp para lectura en mano
- En torno a 100-150 ppp para gran formato de lectura media
- Logotipos y gráficos en vector siempre que sea posible
Tipografías: incrustar, trazar y no bajar de cuerpo
Si quien recibe tu archivo no tiene instaladas tus fuentes, el programa las sustituirá por otras y el diseño cambiará sin avisar. Hay dos formas de evitarlo: incrustar las fuentes en el PDF al exportar, o convertir los textos a trazados, que los transforma en formas vectoriales fijas. Trazar es lo más seguro para artes finales cerrados; a cambio, el texto deja de ser editable, así que guarda siempre una versión editable aparte.
El tamaño también importa. Los textos muy pequeños, por debajo de 5-6 puntos como referencia, comprometen la legibilidad, y más aún si van calados en blanco sobre fondos de varias tintas, donde cualquier desviación de registro los emborrona. Para texto pequeño, mejor una sola tinta y cuerpos prudentes.
Sobreimpresión, transparencias y otros riesgos silenciosos
La sobreimpresión decide si un objeto se imprime encima de lo que tiene debajo o lo recorta. Mal configurada, produce sorpresas que la vista normal del programa no muestra: el caso típico es un elemento blanco marcado como sobreimpresión, que desaparece directamente en máquina, porque el blanco no es una tinta. Activa la vista previa de sobreimpresión antes de exportar.
Las transparencias, sombras y modos de fusión pueden interpretarse de forma distinta según el flujo de producción; revisa el PDF final en las zonas donde se cruzan transparencias, tintas planas y vectores. Y cuidado con las líneas muy finas: por debajo de 0,25 puntos de grosor, un filete puede perderse o salir discontinuo.
- Vista previa de sobreimpresión activada antes de exportar
- Los blancos en sobreimpresión desaparecen al imprimir
- Filetes con un grosor mínimo razonable, nunca líneas de pelo
Exporta un PDF pensado para imprimir
El PDF es el formato estándar de intercambio porque congela medidas, vectores, imágenes y fuentes en un único archivo. Al exportar, elige un preajuste de calidad de imprenta —los estándares PDF/X existen precisamente para esto— e incluye el sangrado y, si se solicitan, las marcas de corte. Un PDF comprimido para pantalla o para correo no sirve como arte final.
Exporta el documento limpio: sin notas, elementos ocultos, marcas de revisión ni páginas sobrantes. Si el trabajo tiene varias piezas, como tarjeta, sobre y carpeta, es preferible un archivo por pieza, con nombres que identifiquen sin dudas qué es cada cosa y cuál es la versión buena.
Lista de comprobación final
Antes de enviar, abre el PDF exportado —no el archivo de diseño— y revísalo como si lo vieras por primera vez. Ese documento es el que entra en producción, y los errores que contenga viajarán con él. Dedicarle dos minutos es la diferencia entre un trabajo que pasa directo a máquina y un archivo que vuelve con incidencias.
- Medida del documento y sangrado correctos
- Todas las páginas presentes, en orden y con la orientación prevista
- Textos legibles y alejados del corte
- Colores en CMYK y negros configurados según su uso
- Imágenes nítidas ampliadas al 100 % sobre el tamaño final
- Fuentes incrustadas o trazadas
- Ortografía, teléfonos y direcciones revisados: la imprenta reproduce, no corrige